2. Ayllu Café. Aunque el corazón diga lo contrario, publicado el 18 de junio de 2008

octubre 2, 2008

Leo con “marcada preocupación” la incursión de un Starbucks en la ciudad del Cusco, para ser más precisos en las instalaciones del emblemático Café Ayllu, aquel que visité en reiteradas oportunidades tanto en mi infancia, adolescencia y en los últimos años cada vez que recorrí la tierra donde fluye gran parte de mi sangre materna.

Pero mi “marcada preocupación” no es por la noticia en sí, sino por el grito de guerra y las banderas del chauvinismo cusquense -como dirían algunos veteranos sabios cusqueños- que comienzan a levantarse. Podría rasgarme las vestiduras pensando que aquel añejo espacio cusqueño, ícono del aromático café y las tartaletas de manzana por excelencia, donde las tertulias familiares o amicales se desarrollan con profundo placer, ha de ser comprado o transformado en un negocio con una marca de nuestros tiempos. Podría dejarme atormentar por el hecho de pensar de manera casi instintiva, en que quizá se puedan diluir en el tiempo esas tardes al frente del Huacaypata, rodeadas de viejos cusqueños -tal como describe Ernesto Ráez- en su carta enviada a este medio virtual, pero creo ninguna de las dos cosas sucederán.

Que un Starbucks se asiente en el Ayllu Café no debe causar tanta conmoción, aunque nuestro intrincado corazoncito nos diga lo contrario. Que no panda el cúnico, como diría un popular personaje de la televisión. No es para jalarse los pelos, ni provocar -bajo un control sentimental de nuestro criterio- un cierra puertas total a nuevas ideas o propuestas, aunque estas tengan la intención de desarrollarse en medio del Huayna Picchu. Esos equivocados esquemas regionales o paradigmas mentales no hacen más que incentivar movimientos o revueltas incendiarias que luego nos pasan tremendas facturas. De qué nos pueden servir alarmistas muestras de patrioterismo inca si, por siglos de los siglos, no hemos tenido reparos en que Cusco sea un equivocado asentamiento de ingresos, no solo de capitales extranjeros sino, sobre todo, a las depredatorias inversiones turísticas procedentes de nuestra querida capital.

A santo de qué viene ahora la alarma, si la decisión que ingrese o no Starbucks u otra marca, depende única y exclusivamente de lo que el dueño o dueños del Ayllu Café decidan en pro de sus justos intereses. Que los veteranos cusqueños pisen o dejen de pisar el Ayllu Café, Starbucks o como quiera llamarse en el futuro, o que Vivaldi deje de sonar entre esas paredes, es algo que solo los dueños del establecimiento dirán. Amén de que digamos los que somos aficionados a una buena taza de café o unas deliciosas tartaletas de manzana.

Puedo decir, con humilde precisión, que en mi experiencia viajera cada vez que pisé un Starbucks ubicado en algún emblemático centro o pilar de la cultura Maya, europea o Pre colombina, observé un tremendo respeto por el entorno que albergaba a esta marca que reparte café. Como el mismo Ernesto afirma, “el profundo respeto por la responsabilidad social” que ostenta esta marca, considero que la hace viable para un manejo serio, creíble y, sobre todo, para darle la oportunidad de demostrar que puede seguir haciendo las cosas bien. Lo justo es dejar espacio para que tanto propietarios, inversionistas y usuarios tengan la amplia libertad de elegir. De eso se trata. Eso es bueno, aunque nuestro corazón cusqueño, inca, conservacionista, nacionalista o como queramos llamarlo, pretenda decirnos lo contrario.

1. Ley Nº29164, una ley que incendia al turismo

octubre 2, 2008

Esta es la primera entrega de Iván Mory para su columna Turismo sin Fronteras, de pronto lanzamiento en VOL, que servirá para que estar más enterados de la movida turística en nuestro país, leyes, propuestas, destinos, de todo. En esta oportunidad analiza la iniciativa legislativa propuesta por Carlos Bruce para crear la Ley 29164, que invita a que el patrimonio arqueológico del país se fortalezca gracias a la participación empresarial del sector privado, y que puede resultar positiva dependiendo del ángulo desde dónde se mire. Finalmente el tiempo -para variar- se encargará de dar o no la razón a las autoridades que usen la Ley como herramienta y para aquellos que bajo cualquier motivación o interés la dejen de lado. Pero desenredemos la madeja que se ha creado producto de esta controvertida Ley.

Opaca visión
Carlos Bruce ha pasado a formar parte del empresariado turístico en los últimos años. Tanto él como Cecilia Chacón y Gabriela Pérez del Solar, cumplen con las mismas características, es decir, legisladores y empresarios de turismo. Aunque eso legalmente no los desautoriza a hacer propuestas en bien del sector, si los debe distanciar de esos ímpetus por una cuestión de obtusa idiosincrasia colectiva de algunos políticos y porque se presta a pensar que puede existir alguna motivación o interés particular. En tal sentido, no sería aventurado pensar que en el futuro veamos al bonachón Bruce aprovechando de manera indiscriminada de la Ley, lo cual se interpretaría como una norma a título personal. De ahí que algunos de sus colegas ya lo estén señalando con el dedo acusador. ¿Significa entonces que están deshabilitados para hacer propuestas legislativas en “pro” del turismo? De hecho que no. Pero quizá el camino más idóneo seria que ellos impulsen la participación de propuestas en el legislativo de los gremios del sector y las comunidades y no hacerlo a título personal. Una vez más el tiempo se encargará de mostrarnos si alguno de los congresistas termina beneficiándose de la convulsionada ley. Significa entonces que debemos seguir atentos esta jugada.

¿Pros y contras?
Analizando la Ley de Promoción de Servicios Turísticos y sus últimas enmiendas, concluimos que una propuesta como esta era necesaria, sobre todo ante la inoperancia del Estado y el desarticulado manejo y coordinación que existe entre Mincetur, Inrena y el INC. Sin embargo, hay que indicar que esta no será la panacea al problema de desarrollo sostenible del turismo, no mientras las presidencias regionales, los municipios, los gremios del sector, el Mincetur, Inrena e INC, no tengan una luz clara en el camino. Usar como caballito de batalla el aplaudido ejemplo de la Huaca Pucllana, para defender los linderos de la Ley, es limitar de manera mezquina la realidad ante uno de los pocos casos de éxito que, curiosamente, se ha dado sin necesidad de una ley. En este punto hay mucha leña que cortar.

Incendiarios por naturaleza
La politiquería cusqueña es incendiaria por el solo gusto de serlo. El amenazante paro indefinido que plantea la clase política y “sindical” del Cusco oponiéndose a la Ley es trasnochada y aberrante, sobre todo porque la cosa ya está clara. Sin embargo, es casi un hecho que el paro se dará, aun a cuestas de los millones de soles que se han de perder y el perjuicio del sus propios intereses. Una muestra de lo insulsa provocación violentista, son sus propias autoridades.

Soy testigo de algo inaceptable luego de más de dos años de que la alcaldesa y el presidente de la región hayan asumido el cargo. En una visita al Cusco, tuve la oportunidad de hablar con ambos personajes sobre turismo, más como aspecto industrial que paisajístico o patrimonial, mi gran sorpresa fue que ambos sabían poco o nada sobre como funciona este sector que ayudará a sacar de la miseria al país. En aquella oportunidad, cuando les pregunte a ambos sobre temas como el Pentur (Plan Estratégico Nacional de Turismo), el Plan Vilcanota, o qué es la UGM (Unidad de Gestión de Machu Picchu) y para qué sirve o que tanto se avanzó en el tema, la respuesta de ambos era simplemente para llorar. La ignorancia sobre algo que les compete era superlativa, total.

Con los antecedentes a cuestas apostaría, sin temor a equivocarme, que tanto Marina Sequeiros y Hugo Gonzáles Sayán, conocen poco sobre los verdaderos alcances de la cuestionada ley a la que ahora se oponen. Conociendo con extrema cercanía la idiosincrasia del cusqueño, me atrevo a predecir -con el más grande fervor de que no suceda- que habrá paro aunque la gente no tenga ni la más mínima idea de por qué o para qué. Por mi parte me encantaría volver a tener una entrevista con ambos personajes.

Anomia generalizada
¿Y que hay de los privados y del Mincetur? De seguro creen que con dar una conferencia de prensa más, los gremios privados ya cumplieron su parte. Lamento que tengan que leer una vez más que están equivocados. La falta de representatividad gremial es como un cáncer generalizado, sobre todo en la industria sin chimeneas. Si hay en este momento alguien que se identifique con Canatur, Apavit, AATC, o cualquier otro gremio, es por pura pose o conveniencia. Así funciona esto. ¿Por qué, si los gremios involucrados -que ahora lloran para que sus bolsillos no se vean perjudicados y no tanto por que el turista sea el afectado- sabían que se venía cocinando dicha propuesta legislativa, no convocaron a mesas de dialogo o debate a nivel nacional? Esa es la tarea de un gremio que se preste de ser serio y responsable. Llorar por la leche derramada es la práctica cotidiana de los nuestros. ¿Y que hay del Mincetur? Imagino que muy ocupados con el tema de dejar todo listo para que comience a funcionar el TLC. Es más fácil invertir el tiempo en hacer campañas para que otros se enriquezcan con la imagen de Machu Picchu, que hacer trabajar las neuronas en pos de prever una revuelta social que esta a la vuelta de la esquina.

¿Quién podrá ayudarnos?
A pocas horas del anunciado paro, solo un milagro o una acelerada mesa de diálogo para palear el tema e intentar que se calmen los ímpetus violentistas. Luego de ello, diálogo, más diálogo y sin duda una adecuada campaña de información que permitirá saber finalmente quienes tendrán que ser revocados. La turbulencia ha llegado, es hora de esperar el próximo vuelo. Hasta pronto.


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